Cáncer de páncreas

¿Qué es el cáncer de páncreas?

El páncreas es un órgano que se sitúa detrás del estómago y si lo dividimos en partes se compone de una cabeza, que está conectada y rodeada por el duodeno, un cuerpo y una parte final alargada que se extiende hacia el bazo a la que llamamos cola del páncreas.

Este órgano tiene funciones tanto exocrinas como endocrinas, es decir, por una parte produce jugos pancreáticos que nos van a ayudar a digerir las grasas y por otra produce múltiples hormonas, entre ellas la insulina y el glucagón que regulan el azúcar en sangre. Si se produce una disminución en la producción de insulina por parte del páncreas da lugar a un exceso de azúcar en sangre, que conocemos como diabetes mellitus y puede requerir medicación para controlarla.

El cáncer de páncreas más frecuente es el adenocarcinoma ductal (85%) por proliferación descontrolada y desordenada de las células de los conductos pancreáticos dando lugar a una masa o nódulo.

Afecta más frecuentemente a varones y tiene  una mayor incidencia entre los 65-70 años.

Estos tumores tienen un comportamiento agresivo y habitualmente suelen diagnosticarse de forma tardía ya que inicialmente producen escasos síntomas  por lo que sólo son son candidatos a un tratamiento quirúrgico un pequeño porcentaje (15-20%) de los pacientes.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

En un pequeño porcentaje de los casos existen factores hereditarios por mutación genética  y pueden presentar síndromes en los que se asocian otros tumores o enfermedades como el cáncer colorrectal hereditario no polipósico, el cáncer de mama y ovario hereditarios, el melanoma familiar, la pancreatitis hereditaria y otros síndromes.

El tabaco en un factor de riesgo conocido, así como la obesidad, la falta de ejercicio físico, la ingesta elevada de grasas saturadas y el consumo elevado de alcohol.

¿Qué síntomas produce el cáncer de páncreas?

Los tumores que se sitúan en la cabeza de páncreas producen con frecuencia ictericia, prurito (picor en la piel por acúmulo de bilirrubina en sangre), coloración ocre de la orina y heces blanquecinas con alto contenido de grasas, también llamada esteatorrea, por falta de jugos pancreáticos para digerir las grasas de la dieta). Estos  síntomas se producen porque el tumor obstruye la parte distal del conducto biliar impidiendo la llegada de bilis al duodeno.

Las lesiones situadas tanto en la cabeza como en el cuerpo pancreático pueden producir dolor, astenia o cansancio excesivo, falta de apetito y pérdida de peso. También puede presentarse una diabetes reciente.

¿Cómo se diagnostica?

Habitualmente sospechamos la presencia de una neoplasia de páncreas por los síntomas que presenta el paciente.

Para llegar al diagnóstico realizamos pruebas de imagen. Inicialmente solicitaremos una ecografía de abdomen en la que se puede visualizar una dilatación de los conductos biliares por obstrucción distal de los mismos y en ocasiones llega a visualizarse una masa en el páncreas.

La tomografía computarizada multidetector nos permite valorar el páncreas para localizar posibles masas tumorales, cuantificar el tamaño y visualizar las relaciones de ese tumor con los vasos arteriales y venosos cercanos. Asimismo nos permite comprobar si existe enfermedad a distancia, como metástasis en otros órganos o adenopatías.

La resonancia magnética nuclear puede ser útil para detectar masas pancreáticas de pequeño tamaño o metástasis hepáticas que no se hayan identificado adecuadamente en la TC.

La ecografía endoscópica nos va a permitir identificar tumores pancreáticos pequeños menores de 2 cm, valorar lasa relaciones del tumor con los vasos próximos ya que en casos avanzados las paredes de estas arterias y venas pueden estar invadidas por la neoplasia y tomar una pequeña muestra de células del tumor para proceder a su análisis en el laboratorio.

¿Cómo se trata?

El tratamiento del cáncer de páncreas requiere un abordaje multidisciplinar, en el que colaboren tanto oncólogos, digestólogos, radioterapeutas, radiólogos y cirujanos digestivos especializados en cirugía hepatobiliopancreática.

El instituto oncológico del Hospital Quironsalud de Zaragoza cuenta con los mejores profesionales en este campo para poner a disposición del paciente el tratamiento más adecuado de forma individualizada.

Como hemos comentado, el cáncer de páncreas es un tumor agresivo y en el momento del diagnóstico únicamente son candidatos a cirugía de resección el 15-20% de los casos.

En aquellos pacientes que presentan metástasis a distancia o una gran afectación a nivel local con invasión de los vasos arteriales próximos al tumor estaría indicado el tratamiento sistémico mediante quimioterapia, con una mejoría de la supervivencia global y de la calidad de vida del paciente.

La radioterapia es útil para el control de los síntomas provocados por la masa tumoral, como dolor, compresión de otros órganos adyacentes y el sangrado. Asimismo puede paliar el dolor producido por las lesiones metastásicas. También se utiliza para el control de la progresión de la enfermedad a nivel local.

En los pacientes que no presentan metástasis a distancia pero si una afectación parcial de los vasos próximos al tumor (tumores borderline) pueden optar a la administración de  quimioterapia con o sin radioterapia y reevaluar posteriormente, ya que en algunos casos hay una buena respuesta, con reducción de la masa tumoral, permitiendo el tratamiento quirúrgico.

Actualmente la cirugía es el único tratamiento potencialmente curativo, extirpando la lesión con márgenes sanos. Puede realizarse de entrada únicamente en los casos resecables, es decir, en los que el tumor está confinado en el páncreas, con ausencia de enfermedad extrapancreática (metástasis o adenopatías a distancia), sin afectación de determinadas arterias (Mesentérica superior ,Hepática y Troco celiaco) o con ausencia o contacto parcial que permita la resección de la vena Porta.

Tras la cirugía se valorará el tratamiento complementario con quimioterapia y radioterapia ya que puede mejorar la supervivencia media y parece disminuir el riesgo de recidiva local.

¿Cómo se opera el cáncer de páncreas?

El tratamiento quirúrgico va a depender de la localización de la lesión en el páncreas.

En tumores que afectan a la cabeza del páncreas realizaremos una duodenopancreatectomía cefálica y en los que asienten en el cuerpo pancreático optaremos por una resección del cuerpo y cola pancreáticos junto con el bazo.

La cabeza del páncreas está situada en una encrucijada de órganos, está íntimamente relacionada con el duodeno y con la porción distal del conducto biliar principal. Esta disposición anatómica implica que para poder resecar la cabeza del páncreas vamos a tener que extirpar parcialmente otros órganos.

En la duodenopancreatectomía cefálica, además de extirpar la cabeza del páncreas donde se ubica el tumor, seccionamos la porción distal del estómago junto con el duodeno y aproximadamente unos 20 cm de yeyuno.  También incluimos en la resección la vesícula y todo el conducto biliar principal. Limpiamos los vasos arteriales y venosos de todas las adenopatías, conductos linfáticos y nerviosos ya que las células tumorales pueden haberse desplazado a estas estructuras.

En ocasiones si existe infiltración del tumor en la vena porta, que se sitúa por detrás del páncreas, puede ser necesario la resección de una porción o de un tramo de esta vena.

Una vez realizada la fase de resección procedemos a la reconstrucción. Tenemos que realizar varias suturas para restablecer la continuidad de los órganos seccionados uniéndolos al intestino. Así, habrá una sutura en el estómago, para que la comida pueda llegar hasta el intestino, otra en el cuerpo del páncreas para que los jugos pancreáticos que produce se mezclen con la comida y podamos digerir las grasas, otra en el conducto biliar para que la bilis producida en el hígado llegue también al intestino y facilite la digestión.

Es una cirugía laboriosa y muy delicada. Los pacientes pasarán tras la intervención a la Unidad de Cuidados Intensivos para estar bajo vigilancia estrecha las primeras 24-48 horas.

Asimismo, aunque la mortalidad de esta técnica es baja, el riesgo de complicaciones en el postoperatorio es alto, situándose entre el 30 y el 50%.

¿Qué seguimiento realizamos?

A los pacientes intervenidos les realizamos un seguimiento mediante valoración clínica en consultas externas, solicitud de marcadores tumorales y TAC cada 3-6 meses durante los 2 primeros años, posteriormente se puede realizar de forma anual.

Para paliar déficits posibles de jugos pancreáticos  (insuficiencia pancreática exocrina) puede ser necesario el tratamiento con enzimas pancreáticas sustitutorias que se ingerirán durante las comidas para mejorar la absorción de las grasas