Hepatocarcinoma

¿Qué es el hepatocarcinoma?

El hepatocarcinoma es el tumor primario del hígado más frecuente.

En España tiene una incidencia de 5-10 casos/100.000 habitantes/año, siendo más frecuente varones y a partir de la 6º-7º década de la vida.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

En el 90% de los casos el hepatocarcinoma se origina sobre un hígado enfermo, generalmente con una hepatitis crónica o cirrosis de largo tiempo de evolución ocasionada por la infección  por virus de la hepatitis B y C, por el consumo de alcohol o por un hígado graso.

Existen otros factores de riesgo  mucho menos frecuentes, como ciertas toxinas ambientales, infecciones por parásitos o incluso asentar sobre un hígado sano.

¿Cuáles son los síntomas?

En la mayoría de los casos son asintomáticos y suelen ser un hallazgo durante los controles que se realizan a los pacientes con cirrosis, aunque también pueden manifestarse como una descompensación de su enfermedad hepática previa.

Cuando producen síntomas suelen estar ya muy avanzados y guarda relación con el tamaño de la lesión, ocasionando dolor abdominal, cansancio, pérdida de peso, ictericia por obstrucción de la vía biliar , picor o fiebre.

¿Cómo se diagnostica?

Es importante que los pacientes con hepatopatías crónicas o cirrosis sean sometidos a un seguimiento mediante ecografías y analíticas por parte de su digestólogo.

Ante un hallazgo sospechoso en la ecografía se ampliará el estudio con un TAC o con una resonancia magnética con contraste, y en caso de duda se puede tomar una muestra de la lesión mediante punción con anestesia local.

En la clínica Quirón de Zaragoza contamos con radiólogos expertos que pueden realizar todas estas pruebas.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de este tumor depende del tamaño y del número de lesiones, del grado de cirrosis, de la infiltración o no del tumor en los vasos sanguíneos y del estado general del paciente.

Es recomendable que la decisión del tratamiento sea tomada por un equipo multidisciplinar, que cuente con oncólogos, digestólogos, radiólogos y cirujanos. El Instituto Oncológico de Quirón Zaragoza cuenta con todo un equipo de estos profesionales para poder ofrecer el tratamiento más oportuno.

La resección quirúrgica de la lesión es el tratamiento de elección siempre y cuando se trate de un hígado sano o sea un tumor único en pacientes cirróticos con buena función hepática y sin hipertensión portal.

Otras opciones terapéuticas serían el trasplante hepático, en casos muy seleccionados de pacientes cirróticos que cumplan una serie de criterios médicos.

Asimismo, en pacientes que no sean candidatos a cirugía o a trasplante hepático que presenten lesiones menores de 3 cm, se puede realizar un tratamiento de ablación local con radiofrecuencia o por microondas.

En pacientes con tumores grandes o con varias lesiones pero con un buen estado general y función hepática preservada se pueden tratar mediante quimioembolización o radioembolización, que consiste en la introducción de un agente quimioterápico o bien de microesferas con material radioactivo a través de una arteria hepática. Estos procedimientos los realiza el radiólogo intervencionista.

En los casos de hepatocarcinoma muy avanzado el tratamiento se realizará con quimioterapia sistémica convencional que será pautada por el oncólogo.

¿Cómo se opera?

La cirugía consistirá en resecar la porción del hígado que contenga la tumoración dejando márgenes sanos.

Según la localización del tumor, la intervención se podrá realizar por  laparoscopia, es decir, a través de pequeñas incisiones en la piel por las cuales introducimos un tubo conectado a una cámara de visión y el instrumental necesario para cortar el hígado, o bien por vía abierta mediante una incisión en forma de J, desde la porción final del esternón en dirección al borde inferior de las costillas del lado derecho.

Seguimiento del Hepatocarcinoma

El riesgo de los hepatocarcinomas es su alta tasa de recurrencia, por lo que tras el tratamiento aplicado es conveniente realizar un seguimiento periódico del paciente mediante entrevista médica, exploración física,  pruebas de imagen y analíticas de control que serán solicitadas por los cirujanos o por los oncólogos. De esta forma podremos detectar precozmente la aparición de nuevas lesiones y proporcionar el tratamiento más adecuado.